25/5/2026
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Transparencia salarial: la cuenta atrás ya ha empezado para las empresas

La transparencia retributiva va a dejar de ser una recomendación para convertirse en una obligación con impacto directo en la gestión laboral de las empresas.

La Directiva (UE) 2023/970, cuya transposición deberá realizarse antes del 7 de junio de 2026, refuerza el principio de igualdad de retribución entre mujeres y hombres por un mismo trabajo o trabajo de igual valor y obligará a las empresas a revisar procesos internos, estructuras salariales y políticas retributivas.

Pero el cambio va mucho más allá de publicar salarios en ofertas de empleo.

La nueva normativa introduce nuevas obligaciones de información, reporting y justificación retributiva que las empresas deben empezar a preparar desde ahora.

La transparencia empieza antes de contratar

Uno de los cambios más relevantes afectará directamente a los procesos de selección.

Las empresas deberán informar a las personas candidatas sobre la retribución inicial o la banda salarial del puesto antes de la entrevista o en la propia oferta de empleo.

Además, no podrán solicitar información sobre el historial salarial previo del candidato.

Esto obligará a revisar:

– Ofertas de empleo.
– Protocolos de selección.
– Entrevistas.
– Criterios internos de fijación salarial.

La transparencia retributiva comenzará antes incluso de la incorporación del trabajador.

Las personas trabajadoras podrán solicitar información salarial

La Directiva también incorpora nuevas obligaciones de acceso a información retributiva.

Las personas trabajadoras podrán solicitar por escrito información sobre:

  • Su nivel retributivo individual.
  • Los niveles retributivos medios, desglosados por sexo, correspondientes a las personas que realicen el mismo trabajo o un trabajo de igual valor.

Esto exigirá a las empresas disponer de estructuras salariales claras, criterios objetivos y documentación interna suficientemente sólida para responder a estas solicitudes.

La gestión retributiva dejará de ser únicamente una cuestión interna para convertirse en una materia con mayor nivel de transparencia y trazabilidad.

Las brechas salariales deberán justificarse

Otro de los puntos clave será la gestión de las diferencias retributivas.

Las empresas deberán poder explicar cualquier diferencia salarial mediante criterios objetivos y neutros desde la perspectiva de género.

Si se detecta una brecha retributiva igual o superior al 5% que no pueda justificarse objetivamente ni corregirse, la empresa deberá actuar conjuntamente con la representación legal de las personas trabajadoras.

Por ello, la revisión salarial dejará de ser solo una cuestión de recursos humanos para convertirse en un elemento estratégico y jurídico.

Nuevas obligaciones de reporting retributivo

La Directiva incorpora además obligaciones de información externa para determinadas empresas.

Las compañías de 250 o más trabajadores deberán comenzar a reportar información retributiva anualmente desde 2027.

Por su parte:

  • Las empresas de entre 150 y 249 trabajadores deberán presentar información cada tres años a partir de 2027.
  • Las empresas de entre 100 y 149 trabajadores lo harán cada tres años desde 2031.

Estos informes incluirán información especialmente sensible desde el punto de vista organizativo:

– Brecha retributiva media y mediana entre mujeres y hombres.
– Diferencias en componentes variables.
– Distribución salarial por cuartiles.
– Información sobre categorías profesionales y retribuciones.

Esto exigirá una preparación previa importante para muchas organizaciones.

La carga de la prueba cambia de lado

Otro de los cambios más relevantes es la inversión de la carga probatoria.

En caso de reclamación por discriminación salarial, será la empresa quien deba acreditar que no existe discriminación directa o indirecta.

Por tanto, no bastará con afirmar que las diferencias responden a criterios objetivos: será necesario poder demostrarlo.

La clasificación profesional, complementos salariales, promociones, incentivos y documentación interna adquirirán una importancia todavía mayor.

Prepararse ahora evitará conflictos después

Esperar a la transposición normativa puede dejar poco margen de adaptación.

Las empresas que comiencen ahora a revisar sus estructuras retributivas estarán mejor posicionadas para:

– Reducir riesgos laborales.
– Anticiparse a futuras obligaciones.
– Reforzar su reputación empresarial.
– Garantizar el cumplimiento normativo.
– Minimizar conflictos internos.

La transparencia salarial ya no es una cuestión futura. Es un cambio estructural que empieza a impactar en la gestión empresarial.

En Ensis Legal ayudamos a empresas a adaptar sus políticas laborales y retributivas con seguridad jurídica, anticipándose a las nuevas exigencias normativas y acompañando la implantación de modelos retributivos más transparentes y sostenibles.

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